Estoy a la orilla de la cama en completo silencio, pero escucho gritos en mi cabeza,
escucho el tic tac del reloj que empieza a estorbarme me retumba en los oídos,
las agujas marcan 11:11 se hace algo tarde y no concibo el sueño,
mi alma empieza a doler y de pronto las lagrimas salen pero no de mis ojos,
salen de las cicatrices, la vida me a golpeado duro de repente y todo a mi al rededor gira continuamente como un espirar, percibiendo cambios pero sin cambiar,
lo único que cambia es todo dentro de mi, de pronto estoy llena de enojo, de egoísmo, de tristeza,
poco a poco dejo de disfrutar de las cosas, y la niña que le sonreía a la vida por la cosa mas sencilla ahora simplemente guarda silencio y llora.
domingo, 28 de diciembre de 2014
miércoles, 26 de noviembre de 2014
Letras perdidas.
Regresas y todo empieza a tonarse gris de nuevo, pero dentro de ese gris percibo todos los colores de la vida, sueños, ilusiones, anhelos... el espiral empieza a girar de una manera peculiar en un sentido diferente,
en donde tu eres el centro expandiéndose sin alterarse. Apareces y tomas mi mano, de nuevo vuelvo a caer en tus brazos, basta una pequeña cosa para sentir como es caer en un abismo, se detiene el tiempo y los sonidos se intensifican mientras mi alma empieza a doler, mis demonios juegan en mi contra y vuelvo a sentir ese miedo, ese miedo de convertirme insignificante, ese miedo que me indica que soy como el agua cuando la soda se acaba, indispensable mas no primordial, mientras sigo aquí escribiendo confundiendo las letras en el papel vacío mientras mis lagrimas corren la tinta. Mis letras aun te reconocen y mis pupilas mueren por leerte, pero a ellas también le dueles, les duele tu ausencia, esos días contados de tu partida y de tu regreso, y de nuevo vuelven a caer, ilusionadas y soñadoras, pensando en que esta vez será diferente, les dueles deliciosa-mente y se escapan de mis manos para hacerte verso y convertirte en poesía, poesía perdida.
Y las letras se me pierden, entre los dedos, entre las manos, en un papel en blanco, en querer verte a los ojos, en imaginar tu rostro, se pierden en momentos aun no vividos y en recuerdos heridos.
en donde tu eres el centro expandiéndose sin alterarse. Apareces y tomas mi mano, de nuevo vuelvo a caer en tus brazos, basta una pequeña cosa para sentir como es caer en un abismo, se detiene el tiempo y los sonidos se intensifican mientras mi alma empieza a doler, mis demonios juegan en mi contra y vuelvo a sentir ese miedo, ese miedo de convertirme insignificante, ese miedo que me indica que soy como el agua cuando la soda se acaba, indispensable mas no primordial, mientras sigo aquí escribiendo confundiendo las letras en el papel vacío mientras mis lagrimas corren la tinta. Mis letras aun te reconocen y mis pupilas mueren por leerte, pero a ellas también le dueles, les duele tu ausencia, esos días contados de tu partida y de tu regreso, y de nuevo vuelven a caer, ilusionadas y soñadoras, pensando en que esta vez será diferente, les dueles deliciosa-mente y se escapan de mis manos para hacerte verso y convertirte en poesía, poesía perdida.
Y las letras se me pierden, entre los dedos, entre las manos, en un papel en blanco, en querer verte a los ojos, en imaginar tu rostro, se pierden en momentos aun no vividos y en recuerdos heridos.
viernes, 21 de noviembre de 2014
Tic tac.
Los días pasan y todo parece ir bien,
hasta que llega noviembre con sus gotas de agua
y convierte de las noches un mar de dudas...
las emociones brotan a flor de piel sin saber que hacer,
y el espiral de mi vida empieza a dar vueltas,
salgo en busca de estrellas y solo choco con las nubes,
el sereno de la noche abraza mi melancolía,
mientras mi alma tiembla perdiéndose en el tic tac del reloj.
hasta que llega noviembre con sus gotas de agua
y convierte de las noches un mar de dudas...
las emociones brotan a flor de piel sin saber que hacer,
y el espiral de mi vida empieza a dar vueltas,
salgo en busca de estrellas y solo choco con las nubes,
el sereno de la noche abraza mi melancolía,
mientras mi alma tiembla perdiéndose en el tic tac del reloj.
sábado, 15 de noviembre de 2014
No es insomnio.
No es insomnio, son ganas de hacerte versos,
no es insomnio, son ganas de recordarte... es tu recuerdo,
no es insomnio, es tu imagen en mi memoria,
no es insomnio, solo son anhelos perdidos en una diminuta posibilidad,
es querer que me leas y hacerme sentir,
es querer pasear por tu memoria inconscientemente.
No es insomnio, es querer que me quieras,
es querer no quererte mas sin embargo te quiero sin hacerlo,
son las ganas de sentir tu piel y escuchar tus suspiros en mis oídos,
es regresar a ese momento y que se desvanezca paulatinamente el pensamiento,
es querer volver a encontrarme en tus besos,
no es insomnio... son ganas de tener tu mirada clavada en mi,
y ver la profundidad de tu alma a través de la luz de tus ojos.
Como digo, no es insomnio... son momentos vividos y anhelos retumbando en mi cabeza.
no es insomnio, son ganas de recordarte... es tu recuerdo,
no es insomnio, es tu imagen en mi memoria,
no es insomnio, solo son anhelos perdidos en una diminuta posibilidad,
es querer que me leas y hacerme sentir,
es querer pasear por tu memoria inconscientemente.
No es insomnio, es querer que me quieras,
es querer no quererte mas sin embargo te quiero sin hacerlo,
son las ganas de sentir tu piel y escuchar tus suspiros en mis oídos,
es regresar a ese momento y que se desvanezca paulatinamente el pensamiento,
es querer volver a encontrarme en tus besos,
no es insomnio... son ganas de tener tu mirada clavada en mi,
y ver la profundidad de tu alma a través de la luz de tus ojos.
Como digo, no es insomnio... son momentos vividos y anhelos retumbando en mi cabeza.
martes, 11 de noviembre de 2014
Mis letras lo saben.
Siento, te siento cada vez al cerrar los ojos al ir a dormir y te vas entre mis sueños,
intente dejar tu imagen en el mar pero se vino conmigo,
intente dejar el recuerdo de tu piel en la arena pero se vino conmigo,
intente dejar todo eso que siento cuando tus pupilas se clavan en mi pero... se vino conmigo.
Tengo miedo, sí, de seguirte imaginando de que solo seas parte de mi sueño y no de mi realidad,
eres poema y mis letras lo saben.
intente dejar tu imagen en el mar pero se vino conmigo,
intente dejar el recuerdo de tu piel en la arena pero se vino conmigo,
intente dejar todo eso que siento cuando tus pupilas se clavan en mi pero... se vino conmigo.
Tengo miedo, sí, de seguirte imaginando de que solo seas parte de mi sueño y no de mi realidad,
eres poema y mis letras lo saben.
domingo, 9 de noviembre de 2014
Minutos sabor a ti.
En esta madrugada en la que mi reloj se detiene a la 1:07
al mismo tiempo en el que disminuye la velocidad de mis latidos,
decido escribirte, re-hacerte, re-inventarte y hacerte poema,
con el miedo de que mis letras se enamoren de ti,
que te reconozcan así como lo hace mi memoria,
con el miedo de no poder hacerlo por qué ya eres un poema completo,
estás sin estar, es extraño lo sé y quizá no lo entenderás,
el tiempo me alcanza pues viene detrás.
Te pienso, y el día termina pareciéndose a ti,
y vago buscando y solo vuelvo a encontrarme conmigo misma,
y se deslumbra mi reflejo paulatinamente y tu imagen se desvanece,
borra mis huellas anteriores, borralas, menos el deseo a todo lo tuyo,
creo que mis letras empiezan a reconocerte,
y estás... estás al dormir, y te vas... te vas al primer rayo de luz al amanecer,
estás en algunos poros de mi piel, en el recuerdo del tacto y en cada letra que escribo,
estas manos que querían saberte de memoria y poco a poco tal vez lo vayan haciendo,
intentar hacerte poema y luego chocar con el papel por que ya lo eres...
Soy victima... del insomnio y de estos minutos sabor a ti.
al mismo tiempo en el que disminuye la velocidad de mis latidos,
decido escribirte, re-hacerte, re-inventarte y hacerte poema,
con el miedo de que mis letras se enamoren de ti,
que te reconozcan así como lo hace mi memoria,
con el miedo de no poder hacerlo por qué ya eres un poema completo,
estás sin estar, es extraño lo sé y quizá no lo entenderás,
el tiempo me alcanza pues viene detrás.
Te pienso, y el día termina pareciéndose a ti,
y vago buscando y solo vuelvo a encontrarme conmigo misma,
y se deslumbra mi reflejo paulatinamente y tu imagen se desvanece,
borra mis huellas anteriores, borralas, menos el deseo a todo lo tuyo,
creo que mis letras empiezan a reconocerte,
y estás... estás al dormir, y te vas... te vas al primer rayo de luz al amanecer,
estás en algunos poros de mi piel, en el recuerdo del tacto y en cada letra que escribo,
estas manos que querían saberte de memoria y poco a poco tal vez lo vayan haciendo,
intentar hacerte poema y luego chocar con el papel por que ya lo eres...
Soy victima... del insomnio y de estos minutos sabor a ti.
miércoles, 15 de octubre de 2014
Y estás, en un tal vez entre un quizá.
Y es que en ese silencio había mucho ruido,
y camino por las calles perdiendome en las lineas de alquitrán,
con el pensamiento perdido en algún sitio,
se que estás, lo se muy bien,
en algún lugar remoto de esa ciudad, detrás de la luz del sol,
o simplemente en el viento que acaricia a veces mi cabello al andar.
Te invento, te re-invento y te vuelvo a inventar,
en el espacio vacío en un bus particular,
en el espacio vacío entre la multitud de gente,
en la banca vacía de algún parque, en la soledad cuando el sol cae.
Y te espero, sigo esperando con las manos vacías,
con el alma crujiendo y el corazón desesperado,
te siento de vez en cuando, como el ente que pasa por las noches en mi cuarto,
y te llamo en susurro y te vas de mis sueños como un gato,
sin decir nada, sigiloso y en silencio, con tus ojos perdidos en busca de otro dueño.
Se que estás lo sé, escondido en un tal vez, entre la duda la verdad,
estas sin estar, apareces y te vas...
Escucho el tic tac del reloj, el tiempo pasa rápido y de pronto lento,
y sin darme cuenta me vuelve atacar, en algún momento dejare de buscar.
camino por la calle y mis pies no me llevan a ningún lugar,
solo espero, espero, con el corazón en los huesos,
de pronto se rompe el cristal y mi alma se va en cada pedazo.
miércoles, 8 de octubre de 2014
Al otro lado de la luna.
Vi la luz al otro lado de la luna, descubriendo sus mas íntimos secretos y así se convirtió de pronto en mi musa.
Le hable de ti a la luna,
me perdí en la forma de sus cráteres,
mientras recordaba la luz de tu mirada su imagen se clavo en mis pupilas,
liberando versos haciendo memoria en letras una a una salen paulatinamente,
queriendo ser tuyas al escribir por ti.
Le hable de ti a la luna y ella supo entender,
guardando un secreto en ella,
esta noche fría mientras me hacia compañía,
deje guardadas mis memorias en su luz...
Cada noche ahora, que este ella en el cielo, podré recordar cada uno de tus besos.
Le hable de ti a la luna,
me perdí en la forma de sus cráteres,
mientras recordaba la luz de tu mirada su imagen se clavo en mis pupilas,
liberando versos haciendo memoria en letras una a una salen paulatinamente,
queriendo ser tuyas al escribir por ti.
Le hable de ti a la luna y ella supo entender,
guardando un secreto en ella,
esta noche fría mientras me hacia compañía,
deje guardadas mis memorias en su luz...
Cada noche ahora, que este ella en el cielo, podré recordar cada uno de tus besos.
domingo, 14 de septiembre de 2014
Café para dos.
Observo las manecillas del reloj,
marcan las seis con dos,
la brisa me arropa mientras observo a las otras personas...
El café a llegado y cruzo mirada con un muchacho que está como yo sentado solitario,
Con una silla de frente vacía esperando, dejamos libre un espacio,
esperando ser llenado,
las manecillas del reloj van al compás de mi corazón,
mientras te esperó, pero como todo el tiempo... No llegas.
Mas sin embargo ahí estaba tu espacio, una silla vacía que queda siempre esperando...
Y un café, un café para dos.
marcan las seis con dos,
la brisa me arropa mientras observo a las otras personas...
El café a llegado y cruzo mirada con un muchacho que está como yo sentado solitario,
Con una silla de frente vacía esperando, dejamos libre un espacio,
esperando ser llenado,
las manecillas del reloj van al compás de mi corazón,
mientras te esperó, pero como todo el tiempo... No llegas.
Mas sin embargo ahí estaba tu espacio, una silla vacía que queda siempre esperando...
Y un café, un café para dos.
sábado, 13 de septiembre de 2014
Vida en un recuadro
Como todos los días a las cinco de la tarde aproximadamente entraba a un café que ha estado en el mismo lugar y el pasar de los años no lo ha hecho cambiar, entrar y sentir la satisfacción del sonido de la campanilla al pasar por la puerta era algo de lo cual disfruto de ese lugar, me sentaba todo el tiempo en un rincón y pedía lo mismo de siempre, un amaretto, me gusta estar en ese lugar, me llena de tranquilidad, para mí es un ambiente diferente es como estar en otros tiempos al estar en ese lugar, en ese rincón me sentaba a dibujar, uno de mis pasa tiempos favoritos, esos de los que te llenan el alma y te hacen suspirar de tranquilidad, con los cuales te puedes expresar sin poner ningún límite se me es parecido al escribir pero claro, no es lo mismo. Habían tardes en las cuales solo me limitaba a observar y a escuchar esa campanilla que sonaba cada vez que alguien entraba, observaba a las personas que llegaban, la atmosfera de ese lugar me gusta mucho en especial la sencillez con la cual está decorado ese café, sus viejos recuadros que me limitaba a ver, solo pasaba la vista por ellos y suspiraba, me enfocaba en lo que hacía al llegar, dibujaba, otras veces escribía y en algunas ocasiones llevaba conmigo un libro y sin darme cuenta estaba encismada en él. De pronto una tarde entró un señor con un acento francés y lo miré por que despertó curiosidad en mí, hacia su pedido y mientras lo hacía se dirigía siempre hacia los cuadros, eran 3 cuadros con los cuales estaba decorado ese lugar, esparcidos entre las diferentes paredes. Al cabo de dos semanas no pude evitar notar que los miércoles por la tarde y a veces algunos viernes llegaba a observar esos cuadros y yo aún no entendía el por qué lo hacía, su mirada se perdía en ellos, hubo un día en que noto que lo observaba y al salir se quitó su sombrero me saludo con la mirada sonrió y salió con su pedido, hubo una semana en la cual se ausento y lo note con extrañeza, debo admitir que me agradaba la presencia del señor en ese lugar.
Luego de su ausencia unas dos semanas lo volví a ver, no pude quedarme con la curiosidad, me acerque a él mientras observaba ese cuadro, ese era de un grupo de personas en la playa departiendo una merienda, vestidos de blanco sofisticados y elegantes, regocijando de alegría, con un faro a un extremo, y en el mar a distancia se encontraban unos cuantos barcos, al escuchar su nombre para entregarle su pedido volteo, me hizo un gesto con su sombrero y se retiró, me quede con las palabras en la boca, note en el reloj que era tarde debía irme.
Después de unos días con el paso del tiempo, no lo volví a ver más, dejo de ir a ese lugar, me pregunto que habrá pasado con ese señor, el señor Maurice Leblanc así lo llamaban siempre para entregarle su pedido, según me entere entre las personas que desde hace mucho tiempo visitaban ese lugar, la decoración y la atmosfera, ese ambiente tan peculiar no había cambiado en lo absoluto desde hace muchos años. Un jueves por la tarde al llegar estaba ocupado el lugar donde solía sentarme todo el tiempo a beber mi amaretto y a disfrutar de mi tarde, tuve que sentarme al otro extremo en una mesa pegada a la pared, que daba frente a una columna donde se encontraba uno de los cuadros, al tener mi amaretto, tome la tasa con mis dos manos y bebí un sorbo, recuerdo haber visto directo hacía enfrente y vi ese cuadro, que reflejaba la calle de una ciudad, unos pequeños corriendo, unos autos estacionados, unos árboles robustos, y una pareja de enamorados conversando. Ahí se encontraba Rafael separándole el cabello del oído a su novia Irene para susurrarle unas cuantas palabras, con las cuales ella se ruborizaba y se sonreía, se notaba el amor en sus miradas, no sé como pero de pronto me encontraba ahí justo en ese lugar todo ocurría frente a mí, Rafael le dijo que aguardara que no tardaba en llegar, que no se moviera de lugar, y ella le contestó que no se demorara que no lo esperaría para siempre mientras le sonreía, transcurrieron unos minutos y ella miraba que no regresaba, mientras pasaban los pequeños una y otra vez a su lado jugando uno con el otro, cuando de pronto la sorprendió Rafael con unas flores frente a ella y un beso en su mejía.
Era una hermosa pareja, miraba toda la calle casi al mismo tiempo con el que los miraba a ellos, había una señora con su sombrero rosa regando sus flores, la madre de los pequeños diciéndoles que no se alejaran, un señor en una banca sentado perdido en la lectura del libro que sostenía en sus manos mientras fumaba un cigarro, un restaurante llenándose de gente poco a poco y muy rápido, todo transcurría en un tiempo que no puedo definir con exactitud, es como si caminara en la calle de ese lugar y al mismo tiempo estuviera en el centro de la misma. Había una librería al lado del restaurante y entre en ella, tome un poemario justo al mismo tiempo que otra persona, era un muchacho y al sentir su mano sobre la mía sorprendida lo vi directamente a los ojos se llamaba Fernando.
* Discúlpeme señorita, creo que hemos coincidido en gustos, no hay como un buen poemario por la tarde y un café, he sido un mal educado, mi nombre es Fernando es un placer.
Lo mire extasiada y torpemente conteste y le dije que el placer era mío, que podía llevar él el poemario si quería que no había ningún inconveniente, me senté en la sala de estar, él tomo el poemario lo observe mientras lo pagaba, llevaba una camisa manga azul, unos pantalones negros y unos mocasines, no pude evitar verlo, era un hombre elegante y alto, debo admitir que me dejo suspirando, salió de la librería mientras yo buscaba algo más para poder leer, pero mi mente estaba ocupada recordando su imagen y sus ojos, no preste atención a los libros que escogía y decidí mejor salir, salir a observar a las personas de aquel lugar, cuando me dirigí hacia el mostrador la encargada me llamo y me dijo que habían dejado un regalo para mí, era el poemario, con una envoltura transparente y una nota que decía: “ Lo he leído tres veces ya, siempre lo pierdo y lo vuelvo a comprar, sé que le gustará mucho, fue un encuentro inesperado y me ha dejado maravillado. Posdata: no pude firmar la tarjeta para quien era, ya que no me dijo su nombre, espero volverla a encontrar.”
No solo él había quedado maravillado yo también lo estaba, al salir de la librería el señor que se encontraba leyendo hace un momento ya no estaba, tome su lugar y me puse a leer el poemario, pero me distraía con todo lo que ocurría en esa calle, ya casi era el atardecer, el cielo se empezaba a torna rosa con pequeños tonos naranjas que se iban difuminando junto con el azul y el blanco de las nubes, era una tarde muy fresca en aquel lugar, Rafael e Irene se habían marchado los vi entrar al restaurante que emanaba un delicioso aroma, al terminar de leer el poemario fui caminando por la calle cuando de pronto lo volví a ver, ahí se encontraba Fernando escogiendo estatuillas en una pequeña tienda, quería pasar y que me viera pero de una forma muy disimulada, estaba nerviosa y preferí pasar desapercibida, pero no lo conseguí al pasar él fue saliendo distraído y choco contra mí y lo mire sorprendida y él me vio con una gran sonrisa y una sorpresa se notaba en sus ojos, disculpe me dijo, creo que nos hemos vuelto a encontrar, dos veces el mismo día no creo que haya sido solo casualidad, y esbozo una sonrisa al terminar de hablar, los nervios me dejaron muda y solo le sonreí, me invitó a dar un paseo por un parque cercano, caminamos hasta llegar al parque, era muy fresco y muy bonito se disfrutaba el atardecer en aquel cálido lugar, pude ver a distancia donde había un señor vendiendo dulces, que se encontraban Rafael e Irene riendo y jugando mientras se robaban besos, toda una escena romántica. Caminamos hasta llegar a una banca, el silencio nos invadió, nos perdimos entre miradas hasta que sonreí y él también lo hizo me ruborizo.
Conversamos sobre el lugar, sobre la puesta de sol, nuestros pasa tiempos, y sobre el poemario que nos hizo conocernos, él era un muchacho encantador, educado, enigmático y muy simpático, se limitaba a conversar sobre cosas cotidianas de modo a que yo le dijera cosas sin él tener que preguntar, el preguntar directamente le resultaba un poco incómodo, más sin embargo con su mirada me lo decía a veces todo.
Se hacía tarde ya estaba oscureciendo, y decidimos continuar el rumbo hasta salir del parque, no le preste atención a lo demás más que a él, mi corazón estaba acelerado y mis manos sudaban de nervios, él se acercaba cada vez más a mí, al salir del parque él vio su reloj tenía que irse, al despedirse se acercó, mi mirada fija en él y de pronto… Escuche la campanilla de la puerta del café y observe mi alrededor con asombro, me había perdido en cuadro, fue una sensación y un suceso inexplicable, fue como entrar en él y encontrarme en ese lugar, vivir ahí, todo fue tan real, el señor Maurice había cruzado la puerta, ahí fue cuando entendí por qué él se quedaba tanto tiempo observando esos cuadros, lo observe mientras hacía su pedido, al acercarse a uno de los cuadros yo me acerque a él volteó y me dijo: Has descubierto la magia de esté lugar, no solo de su delicioso amaretto y su pan fresco, no solo el ambiente diferente, si no también lo que el lugar significa para mí, no piense que está loca señorita, todo fue real, en su mente y en su corazón, se quitó el sombrero y lo puso en su pecho, con un gesto me sonrió y se despidió. Me enamoré de alguien en un recuadro, viví la historia de él y lo sentí.
Cada tarde a partir de ese día en adelante mi ida a ese lugar tenía un nuevo significado, es una forma de irse de esta vida que llevo, es parecido a leer un libro pero no igual. Así fue como descubrí que había vida en un recuadro.
sábado, 23 de agosto de 2014
Otra noche.
Esta madrugada taciturna, me encuentro aquí con mis manos llenas de palabras que quieren salir,
con emociones encontradas entre recuerdos y olvidos, entre la noche y el frío,
la vista se me pierde en el infinito mientras bullen los pensamientos en mi cabeza,
cuando salgo a la calle solo escucho crac, el crac de la realidad,
mis vista se nubla y mis oídos se ensordecen,
regreso a mi habitación queriendo encontrar un poco de paz,
y solo me encuentro a mi...
En una habitación dejando el mundo fuera de ella,
dejando todo justo ahí en el exterior, siendo indiferente
llenando lineas entre paginas vacías, queriendo ser descubierta,
queriendo ser leída y al mismo tiempo seguir ignorada,
me pierdo entre lineas vacías, en letras, palabras y tinta,
y vuelvo a encontrarme de nuevo, en cada punto, en cada tilde, en cada coma,
plasmando emociones y construyendo un nuevo mundo,
donde el único sonido que escucho, es el latir de mi corazón.
El insomnio me invade y la melancolía lo acompaña,
casi siempre les encuentro de la mano,
¿Y la soledad? como dejarla por fuera,
ella viene y se va, mas nunca se va del todo, permanece...
y a veces me abraza fuerte, haciendome sentir impasible,
pero a veces se me va de la mano y me deja esperando su regreso,
como esta noche que estoy sola mas no me siento así,
alguien me acompaña, alguien me acompaña dentro de mi cabeza,
vamos solo estoy escribiendo lo que desborda de mis dedos,
camino de lado a lado por la casa con una taza de café con la mirada disparada,
y regreso a escribir, la ansiedad se hace presente y la locura se asoma con cada paso que doy,
el calor del café me estabiliza un poco y me hace volver,
y me voy, me iré al rincón de la habitación a dialogar con mi otro yo.
con emociones encontradas entre recuerdos y olvidos, entre la noche y el frío,
la vista se me pierde en el infinito mientras bullen los pensamientos en mi cabeza,
cuando salgo a la calle solo escucho crac, el crac de la realidad,
mis vista se nubla y mis oídos se ensordecen,
regreso a mi habitación queriendo encontrar un poco de paz,
y solo me encuentro a mi...
En una habitación dejando el mundo fuera de ella,
dejando todo justo ahí en el exterior, siendo indiferente
llenando lineas entre paginas vacías, queriendo ser descubierta,
queriendo ser leída y al mismo tiempo seguir ignorada,
me pierdo entre lineas vacías, en letras, palabras y tinta,
y vuelvo a encontrarme de nuevo, en cada punto, en cada tilde, en cada coma,
plasmando emociones y construyendo un nuevo mundo,
donde el único sonido que escucho, es el latir de mi corazón.
El insomnio me invade y la melancolía lo acompaña,
casi siempre les encuentro de la mano,
¿Y la soledad? como dejarla por fuera,
ella viene y se va, mas nunca se va del todo, permanece...
y a veces me abraza fuerte, haciendome sentir impasible,
pero a veces se me va de la mano y me deja esperando su regreso,
como esta noche que estoy sola mas no me siento así,
alguien me acompaña, alguien me acompaña dentro de mi cabeza,
vamos solo estoy escribiendo lo que desborda de mis dedos,
camino de lado a lado por la casa con una taza de café con la mirada disparada,
y regreso a escribir, la ansiedad se hace presente y la locura se asoma con cada paso que doy,
el calor del café me estabiliza un poco y me hace volver,
y me voy, me iré al rincón de la habitación a dialogar con mi otro yo.
lunes, 4 de agosto de 2014
Tú, enigma, quizás.
Y hace mucho te vi, aunque no recuerdo como fue la primera vez...
te mire por varios días mas sin embargo nunca te hable,
hace poco te volví a ver, hablamos y el recuerdo se presento,
de hace muchos años cuando por primera vez te vi,
de cuando a veces te veía al pasar,
y los tiempos han cambiado y el recuerdo no,
sentir buenas vibras, de un aura diferente,
y de pronto hablamos de música y superstición,
un acto de magia, una simple conversación,
despertó en mi una inusual curiosidad,
el escucharte hablar el observar tus gestos y dije: debe tener muchas sorpresas,
y estoy segura de que es así, que hay muchas sorpresas en ti...
A veces basta con observar para saber como es alguien mas,
pero a veces hay alguien que sientes diferente,
que despierta curiosidad, que te es un enigma mas,
una conversación más, una sonrisa, una mirada, un momento,
y basto para mis letras inspirar,
serás ese enigma que e descubrir,
unos días, una semana nada mas para para el azúl de tu alma poder mirar,
y de pronto como en un acto de magia desaparecerás, quizá algún otro día te pueda volver a encontrar,
puede que sea demasiado real o irreal, la duda queda...
Y de pronto me preguntare: habrá sido mi imaginación nada mas?
te mire por varios días mas sin embargo nunca te hable,
hace poco te volví a ver, hablamos y el recuerdo se presento,
de hace muchos años cuando por primera vez te vi,
de cuando a veces te veía al pasar,
y los tiempos han cambiado y el recuerdo no,
sentir buenas vibras, de un aura diferente,
y de pronto hablamos de música y superstición,
un acto de magia, una simple conversación,
despertó en mi una inusual curiosidad,
el escucharte hablar el observar tus gestos y dije: debe tener muchas sorpresas,
y estoy segura de que es así, que hay muchas sorpresas en ti...
A veces basta con observar para saber como es alguien mas,
pero a veces hay alguien que sientes diferente,
que despierta curiosidad, que te es un enigma mas,
una conversación más, una sonrisa, una mirada, un momento,
y basto para mis letras inspirar,
serás ese enigma que e descubrir,
unos días, una semana nada mas para para el azúl de tu alma poder mirar,
y de pronto como en un acto de magia desaparecerás, quizá algún otro día te pueda volver a encontrar,
puede que sea demasiado real o irreal, la duda queda...
Y de pronto me preguntare: habrá sido mi imaginación nada mas?
domingo, 3 de agosto de 2014
Café.
La cafeína hace contexto, este mundo se irradia a partir de ti,
taza caliente de karma,taza que expande mi mente,
una tarde cito a las musas a venir, las espero con un café,
esperando encontrar inspiración, en un recuerdo, en una fotografía,
en un instante, en un beso, en una sonrisa, o en un simple sueño,
una buena película, un buen libro, una buena conversación,
un buen desayuno, lápiz y papel, todo es mejor con mi amante el café,
frente a una buena taza de café se piensa, se argumenta, se discute,
se vive, se siente, se disfruta,se llora, se ríe, se ama,
se odia, se sueña, se imagina, se seduce, se invita...
Es lo que me hace ver de madrugada a través de las cosas con los ojos medio cerrados,
restaura mi cuerpo, hace de la noche, una noche deliciosa,
reconozco un buen café cuando percibo su olor y me estremece el cuerpo,
cuando su aroma alborota mis papilas gustativas y derrite mi boca,
no hay nada mas dulce por la mañana que una taza de café amargo,
que sea caliente, que sea fuerte, que sea intenso, que sea pleno...
Tomar la taza y sentir su temperatura, rosar mis labios y sentir su amargura,
saber que me acompaña siempre, hacerlo mi amante,
hacerlo cada mañana, hacerlo cada noche hasta que mi cuerpo aguante,
cuando mi taza esta llena me vuelvo invencible, cuando se vacía soy una mortal,
me gusta amargo, como las soledad de mis madrugadas,
me gusta caliente, como la temperatura de mi cama.
Calmo mis delirios, y encuentro mi paz solo en ti mi amante el café,
aun me falta por explicarle a mi amor el té que no tiene tu sabor,
que no tiene tu fulgor, que no tiene emoción.
Miro hacía el cielo y veo a las aves volar
me pregunto: ¿dónde irán a parar?
salí a caminar, necesitaba un poco de libertad,
me pierdo en las lineas de las calle,
en los rostros desconocidos que veo al pasar,
y me vuelvo a preguntar: ¿dónde irán las aves a parar?
se dirigen hacía el este, quizá a un nuevo lugar,
quisiera ser un ave y poder volar,
volar pero sin pensar dónde iré a parar,
sin pensar en el camino y tampoco en el final,
para alzar mis alas y partir con él hacía la eternidad,
para bailar en el cielo un vals al compas de nuestros corazones,
y traspasar las nubes, romper el viento,
pero vamos... recuerdo que solo estoy yo con mi soledad,
soledad es el precio que debo pagar, por ser una brujita en libertad,
que algun día se convertirá en ave y así sus alas podrá alsar,
con la esperanza de encontrar a alguien que me quiera acompañar.
¿Cómo lo podre olvidar? ¿Cómo lo podré olvidar?
Si en todo lo que hago está,
Salgo a caminar y perdida me encontre,
Viendo muchos rostros esperando verlo a él
Y me encontre con ese hermoso atardecer,
En el que saque mi alma y libre la dejé,
Y esperaba a que se fuera con la luz del sol,
Al igual que su recuerdo al igual que su amor,
Que se fuera de una vez y que no volviera mas,
Pero de pronto un eco se escuchó,
Era el eco de las campanas que retumbaban en mi corazón.
sábado, 2 de agosto de 2014
¿Estarás al final del camino?
He pasado toda la noche dando vueltas en la cama de mi habitación,
preguntándome: ¿dónde estarás?
Mis ganas de tenerte conmigo son innegables,
los días me pasan sin sentido alguno,
y las noches me atormentan con tu ausencia,
concilio el sueño y lo único que hago es imaginarte,
estás tan cerca cuando cierro los ojos,
que no quisiera despertar y volver a la realidad,
donde no te tengo, donde no estás,
dejame delirar un poco al recordar tu rostro,
al recordar tu sonrisa, todo es mejor cuando tu alma camina junto a la mía.
Eres tan libre y fuiste tan mía...
Vago por las calles observando cada rostro,
esperando por ver tu sonrisa,
y vuelvo a la cama de nuevo a la pesadilla,
salgo todos los días de mi habitación preguntándome:
¿Estarás al final del camino?
preguntándome: ¿dónde estarás?
Mis ganas de tenerte conmigo son innegables,
los días me pasan sin sentido alguno,
y las noches me atormentan con tu ausencia,
concilio el sueño y lo único que hago es imaginarte,
estás tan cerca cuando cierro los ojos,
que no quisiera despertar y volver a la realidad,
donde no te tengo, donde no estás,
dejame delirar un poco al recordar tu rostro,
al recordar tu sonrisa, todo es mejor cuando tu alma camina junto a la mía.
Eres tan libre y fuiste tan mía...
Vago por las calles observando cada rostro,
esperando por ver tu sonrisa,
y vuelvo a la cama de nuevo a la pesadilla,
salgo todos los días de mi habitación preguntándome:
¿Estarás al final del camino?
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