sábado, 23 de agosto de 2014

Otra noche.

Esta madrugada taciturna, me encuentro aquí con mis manos llenas de palabras que quieren salir,
con emociones encontradas entre recuerdos y olvidos, entre la noche y el frío,
la vista se me pierde en el infinito mientras bullen los pensamientos en mi cabeza,
cuando salgo a la calle solo escucho crac, el crac de la realidad,
mis vista se nubla y mis oídos se ensordecen,
regreso a mi habitación queriendo encontrar un poco de paz,
y solo me encuentro a mi...
En una habitación dejando el mundo fuera de ella,
dejando todo justo ahí en el exterior, siendo indiferente
llenando lineas entre paginas vacías, queriendo ser descubierta,
queriendo ser leída y al mismo tiempo seguir ignorada,
me pierdo entre lineas vacías, en letras, palabras y tinta,
y vuelvo a encontrarme de nuevo, en cada punto, en cada tilde, en cada coma,
plasmando emociones y construyendo un nuevo mundo,
donde el único sonido que escucho, es el latir de mi corazón.
El insomnio me invade y la melancolía lo acompaña,
casi siempre les encuentro de la mano,
¿Y la soledad? como dejarla por fuera,
ella viene y se va, mas nunca se va del todo, permanece...
y a veces me abraza fuerte, haciendome sentir impasible,
pero a veces se me va de la mano y me deja esperando su regreso,
como esta noche que estoy sola mas no me siento así,
alguien me acompaña, alguien me acompaña dentro de mi cabeza,
vamos solo estoy escribiendo lo que desborda de mis dedos,
camino de lado a lado por la casa con una taza de café con la mirada disparada,
y regreso a escribir, la ansiedad se hace presente y la locura se asoma con cada paso que doy,
el calor del café me estabiliza un poco y me hace volver,
y me voy, me iré al rincón de la habitación a dialogar con mi otro yo.

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