domingo, 14 de septiembre de 2014

Café para dos.

Observo las manecillas del reloj,
marcan las seis con dos,
la brisa me arropa mientras observo a las otras personas...
El café a llegado y cruzo mirada con un muchacho que está como yo sentado solitario,
Con una silla de frente vacía esperando, dejamos libre un espacio,
esperando ser llenado,
las manecillas del reloj van al compás de mi corazón,
mientras te esperó, pero como todo el tiempo... No llegas.
Mas sin embargo ahí estaba tu espacio, una silla vacía que queda siempre esperando...
Y un café, un café para dos.

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