miércoles, 26 de noviembre de 2014

Letras perdidas.

Regresas y todo empieza a tonarse gris de nuevo, pero dentro de ese gris percibo todos los colores de la vida, sueños, ilusiones, anhelos... el espiral empieza a girar de una manera peculiar en un sentido diferente,
en donde tu eres el centro expandiéndose sin alterarse. Apareces y tomas mi mano, de nuevo vuelvo a caer en tus brazos, basta una pequeña cosa para sentir como es caer en un abismo, se detiene el tiempo y los sonidos se intensifican mientras mi alma empieza a doler, mis demonios juegan en mi contra y vuelvo a sentir ese miedo, ese miedo de convertirme insignificante, ese miedo que me indica que soy como el agua cuando la soda se acaba, indispensable mas no primordial, mientras sigo aquí escribiendo confundiendo las letras en el papel vacío mientras mis lagrimas corren la tinta. Mis letras aun te reconocen y mis pupilas mueren por leerte, pero a ellas también le dueles, les duele tu ausencia, esos días contados de tu partida y de tu regreso, y de nuevo vuelven a caer, ilusionadas y soñadoras, pensando en que esta vez será diferente, les dueles deliciosa-mente y se escapan de mis manos para hacerte verso y convertirte en poesía, poesía perdida.
Y las letras se me pierden, entre los dedos, entre las manos, en un papel en blanco, en querer verte a los ojos, en imaginar tu rostro, se pierden en momentos aun no vividos y en recuerdos heridos.

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