Bueno aquí va una historia tan verdadera como un cuento de ficción, no recuerdo como o tal vez si aunque no importa como fue, un día del presente año conocí a Leonardo. Un buen chico con un ojo de fotógrafo y momentos atravesados en el alma, esos momentos que te dejan diferente, todavía marchaban algo bien las cosas para Leonardo. (Esto es realidad en otra parte me lo he inventado aunque ustedes solo quieren leer una historia). Leonardo estaba "bien" a pesar de sus altos y bajos hasta que las personas se van de él y luego no sabe que ha pasado. ¡Vamos Leonardo no todo esta mal! No es cierto. Las cosas pequeñas se hacen grandes con el tiempo, como las tristezas y los vacíos, que son los que te rompen sin que te des cuenta en un principio. Por ahí miraban a Leonardo embriagándose hasta perder la conciencia, empezando a distraerse a pasarla bien en algunos instantes perdidos en la ultima gota de alcohol de una botella. Ahogando esas penas que ni él mismo conoce, saliendo de los estribos abriendo cada vez mas ese hueco. Pero Leonardo es un buen chico, buen chico al que le han pasado cosas malas, a veces le pasaban cosas buenas de a poco pero no se daba cuenta por el alcohol llenaba esos vacíos. ¿Y cuando ya no había? Cuando ya no había no quedaba mas que la culpa, la culpa por no tener mas alcohol claro está. Yo conocí a Leonardo y estaba bien en ese momento aunque sus letras tenían algo que me indicaban lo contrario y luego su mirada perdida en una ciudad diferente, perdida en rostros desconocidos y por conocer. No les he dicho como es, pues él es; fuerte como los cocos por que sabe aguantar golpes y su alma frágil como los cristales de un carro que quiebra un niño de la calle por que no le dan limosna, le gusta luchar por los demás aunque su mayor lucha es con él. Leonardo es de esas personas que agradecen si le acompañan pero no las obliga a que caminen entre el asfalto con él. Yo conocí a este personaje, aunque desconozco mas de lo que sé de él. Pues continuando... Ahí va Leonardo perdido entre las luces de la noche entre los domingos vueltos mierda y los lunes para morir, queriendo huir de la vida misma por la que lucha día a día, una vez Leonardo quiso soñar para siempre y dejenme contarles que la muerte se burlo de él ahí sigue vivito coleando escribiendo me de vez en cuando, mientras brindo con mi cerveza a su salud. Y esto no es el fin otro día tendrán un micro cuento de los vasos vacíos que deja el muchacho cuando el alcohol se acaba.
No hay comentarios:
Publicar un comentario